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Si hoy tienes ahorros “guardados” en el banco, te suena la inversión inmobiliaria… pero sentís que te falta el mapa, esta historia es para ti.
Pablo González trabaja en una compañía de seguros.
Antes de llegar a Gen Proactivo, estaba en ese punto típico del buen perfil: “Sé que quiero invertir… pero no sé cómo hacerlo”.
Su dinero estaba en fondos mutuos, y lo más importante: no tenía ningún crédito hipotecario tomado.
¿La traba? La misma que frena a miles.
Pablo lo dice sin filtro: el tema hipotecario no era su fuerte.
Esa sensación de “¿y si me equivoco?” aparece… porque cuando uno no domina el juego, cualquier decisión se siente como un salto al vacío.
Hasta que se topó con un video de Rodrigo. Le hizo sentido el modelo, lo revisó varias veces, siguió aprendiendo… y tomó una decisión rápida: en un rango de dos semanas decidió trabajar con Gen Proactivo.
Y acá viene lo que todo lector quiere saber: los números.
Pablo se animó con una multicompra de 5 propiedades: dos unidades en un edificio, dos en otro, y una quinta pensada para vivir en el futuro (mientras tanto, también la pondrá en renta).
Hoy su plan es claro: todas trabajadas con renta corta, y ahora viene la etapa práctica de amoblar y preparar.
Sobre el pie —que es donde la mayoría se paraliza— Pablo lo aclara:
no puso el “estándar” que la gente imagina. Puso muchísimo menos, con parte del pie en cuotas a 2 o 3 años, y en total no gastó más de $50.000.000 de su bolsillo.
Además, menciona algo clave para pensar como inversionista: existe la posibilidad de recuperar una parte vía devolución de IVA, lo que puede ayudarte a recomponer capital y acelerar el siguiente paso.
Lo más potente no es que “no tuvo miedo”.
Es que sí lo tuvo… y aun así cruzó el río: escuchó las dudas externas, se la jugó, y hoy dice que está feliz con el resultado.
Y ojo con este detalle, porque habla de la calidad del proceso: Pablo destaca que el acompañamiento fue “muy de la mano”, con etapas claras, respuestas cuando las necesitó, y sin presión: Gen Proactivo presenta opciones, y el inversionista decide.
Si leyendo esto pensaste “yo podría ser ese”, es porque probablemente lo eres: tienes capacidad, tienes intención… y te falta el sistema.
